martes, 10 de enero de 2012

CAPÍTULO 17

LA DECISIÓN MÁS DURA
Esa era la única opción.
Traté de calmarme y contarles todo a las chicas. No estaba segura que parte era la que no podían creer: que estuviera implicada directamente en el problema de Alonzo o que me hubiera entregado por completo a Carsten. 
—Sam,  no sé qué decir— dijo Patty aun sorprendida
—Me tienes en shock, ¡Por qué no lo contaste antes!— agregó Gaby
Mi móvil vibró sobre la cama,  una llamada de Carsten.
—Por esto mismo— dije desviando la llamada.— Porque estaba metida en el lío con él de pies a cabeza sin fijarme qué pasaba a mi alrededor—
—Sam, ¿Cómo que tú y el demonio ese lo hicieron en la casa club de los Ankh?— interrogó  una molesta Patty
—Lo sé tal vez fue algo rápido. Pero era el momento indicado, lo siento así. La verdad no me arrepiento de ello, me arrepiento de los acontecimientos que vinieron después— agregué rendida
—Entonces, ¿Le gustas a Alonzo? ¿Está celoso al enterarse de todo esto?—  preguntó Gaby
—Digamos que si— 
—¿Cómo se enteró?— preguntó Patty intrigada
No podía contarles a las chicas sobre los poderes de Alonzo o el hecho de que lo amé en secreto todos estos años.
—Sólo lo supo, no sé cómo— dije
A los tres segundos volvió a llamarme Carsten.
—¿No vas a contestarle?— preguntó Gaby
—Ahora no, tengo cosas más importantes que hacer— dije
Tenía que idear la manera de llevar a cabo mi plan. Abrí mi armario y saqué el cofre de mis ahorros.
—Vuelvo  en un segundo— dije abandonando la habitación para dirigirme a la de Juanes.
Entré sin anunciarme.
—¡Hey! ¿No te enseñaron a tocar antes de entrar?— me riñó Juanes mientras se levantaba de un sofá a  toda velocidad
—Lo lamento, es urgente—  dije
—¿Qué es lo que quieres Samantha? No eres bien recibida aquí— dijo Marco Arturo que estaba tendido sobre su cama jugando con una pelota de beisbol entre las manos, ni se molestó en mirarme.
—¿Lo saben?— pregunté
—Todo— dijeron los dos al unísono
Miré al suelo avergonzada, sentí mis mejillas  sonrojarse.
—Vengo a pedir ayuda, sacaré a Alonzo de la sala oscura así sea lo último que haga—
Marco Arturo soltó una risotada de burla. Juanes lo miró con odio.
—Bien, ¿En qué puedo ayudarte?— dijo Juanes poniéndose de mi parte
—Recuerdo que tú tienes una vieja Land Rover oculta en el bosque, luego de la fiesta del año pasado la dejaste escondida ahí— dije
—Sí, pero está en mal estado. Tardaría un par de días en repararla —
—Perfecto, ¿Puedo contar contigo?— pregunté
Se la pensó un rato.
—Si es por dinero no te preocupes, tengo suficiente— dije mostrándole el contenido de mi cofre
—Samantha Oliveira. Estás loca, pero tienes mi apoyo— dijo con una gran sonrisa
Marco Arturo nos miró muy serio y se retiró de la habitación sin antes golpearme el hombro toscamente con su cuerpo. Juanes notó la mala actitud de su amigo.
—Déjalo, no es un buen momento para él— dijo
Asentí con la cabeza.
Salí de la habitación de los chicos. Juanes no quiso aceptar el dinero, pero vería la forma de recompensar sus gastos en la reparación de la camioneta. Caminé con cuidado por el pasillo. Pero, una fuerte mano aprisionó mi boca impidiéndome gritar, mi secuestrador me jaló hasta una esquina oscura de la estancia.
—No grites— me dijo
Reconocí la voz de inmediato.
—Anthony— dije cuando al fin su mano liberó mi boca.  
—¿Sabes que si te encuentran en este lado de la escuela podrías terminar en el mismo lugar que Alonzo?— dijo
—Lo sé
—¿Qué haces aquí?
—Vine a pedir ayuda, tengo un plan
—No te arriesgues demasiado, contigo en la sala oscura no podré hacer mucho—
—Prométeme que me acompañarás a cualquier parte mientras llevemos a cabo este plan— dije comprometiéndolo
—Lo prometo— agregó sonriendo.— Ahora vete, la prefecta no puede verte por aquí—
Le hice caso y me alejé de las residencias masculinas a toda prisa.

—Mensajes urgentes— dijo Gaby tendiéndome mi móvil que había dejado olvidado en la habitación
Lo tomé entre mis manos sin decir nada, revisé el contenido.
"EMERGENCIA, necesito verte lo más pronto posible, la muerte de Serena me está trayendo problemas. Dime ¿cuándo puedo verte?"
¡Dios! ¡Lo que me faltaba!— dije en voz alta
Escribí un mensaje para Carsten. Tendría que esperar, al menos un par de días.

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