viernes, 13 de enero de 2012

Capítulo 18




CARSTEN

"Todo estaba igual, seguía siendo yo sumergido en una inmensa soledad, en la más densa oscuridad hasta que apareciste tú, cambiando todo lo que alguna vez di por sentado y todo lo que jamás imaginé sentir”


MEMORIAS DE CARSTEN
AMENAZAS
—¿Así que te creéis el más fuerte?— dijo aquel tipo con su peculiar dejo español, ridículo e insoportable para mí 
—¿Acaso no lo soy? ¿Sabes con quién estás hablando?— dije  muy fiado de mí.
—No me importa quien seáis, pagarás muy caro la muerte de Serena,  ¿Creísteis que se quedaría todo así? ¿Cómo si nada?,  Aquí estoy yo, y no pararé hasta verte sufrir y pedir clemencia—
—¿Tal como lo hizo ella?— pregunté sabiendo que mis palabras le dolerían en lo más profundo
Pude ver sus ojos cargados de ira, apretó las manos para intentar reprimir la furia
—¡Hubieras visto todo! Se puso de rodillas, lloró, me decía: "Carsten, no me mates por favor, seré buena. Te lo prometo"— dije imitando la ridícula voz de Serena
—¡Cállate!— rugió Conrado dejando que la ira se apodere de el al fin
Intentó propinarme un golpe, pero no pudo. Usé mis poderes para detener su mano en el aire. Me miró confundido. Le dediqué una sonrisa cargada de maldad.
—No puedes hacerme nada— dije
No era necesario desatarme de la silla a la que estaba amarrado para detenerle, podía hacerlo sólo con la mirada.
Henrrietta, la chica que estaba atrás de Conrado, se encogió disimuladamente. Tenía miedo, me tenía miedo y no lo podía ocultar.
—Conrado. Vamos, olvida esto, lo haremos de otra forma— dijo
Su aspecto Emo la hacía el par perfecto—ridículo al lado de Conrado que vestía un tonto traje estilo Frac.
—¡Basta de juegos!— dije
Concentré mis fuerzas y destruí las sogas con las que estaba amarrado a la silla. Mis secuestradores me miraron incrédulos.
—Bueno, ya debo irme— dije poniéndome de pie
—¡No vais a ningún lado!— gritó Conrado amenazándome con una navaja
Sonreí, dejé salir mis alas.
—¿En serio quieres pelear contra mí?— pregunté
Conrado retrocedió unos pasos.
—Perfecto, debo irme— agregué al ver su miedo
Me dirigí a la puerta. Mis agudos sentidos me indicaron que me hiciera hacia un lado.
La navaja de Conrado pasó por mi izquierda creando un suave silbido al cortar sólo el aire; quedó clavada en un cuadro.
—Mejora tu puntería para la próxima—  dije
Al fin abandoné el lugar, guardé mis alas.
La estancia estaba bastante alejada de las residencias estudiantiles, casi cercana a las caballerizas.
Caminé hacia la puerta trasera de la escuela.
Matthew  estaba de pie ahí. Reconocí su larga y castaña cabellera a la media luz de la noche.
—Carsten, ¿Dónde andabas?—
—Secuestro repentino— respondí  molesto
—Ja, ja, como si fuera obstáculo para ti
Sonreí con malicia.
—Sólo decidí jugar un poco más
—¿Quieres echarte unas copas?— dijo mostrándome una pequeña botella que tenía oculta bajo su chaqueta.
—¡No, Matty, ahora no! Necesito estar sobrio, además sabes lo mucho que odio tus licores baratos—
Se encogió de hombros.
—Tú te lo pierdes ¡Y no son baratos!— dijo él tomando otro sorbo de la botella
Miré a mi primo.
—Sabes, nunca en mi vida había sentido algo así. Tengo miedo—  dije
Matthew se puso serio, guardó la botella.
—¿Qué sucede?—  preguntó
—Temo por  Sam, no por mí. Me vale lo que suceda conmigo, Sam es mi única preocupación. Tengo un mal presentimiento de como acabe todo esto—
—C, estoy para ayudarte. Te ayudé con el secuestro de Serena, y te ayudaré a salir de esto también. ¿Qué piensas hacer?—
—Estaré lejos un tiempo, tengo que alejar a Conrado de Sam—
—Bien. Yo la cuidaré en tu ausencia, si eso te hace feliz—
—Claro que me hace feliz, el segundo demonio más fuerte de esta escuela custodiando a mi chica, ¿Cómo podría no estar calmado?—
Sonrió.
—Aunque aún tengo mis dudas sobre lo que haré, no sé si irme solo o llevar a Sam conmigo—
—Carsten, no pongas en peligro a Sam por el caso de Serena—
—Me la tengo que pensar muy bien— respondí
—Te dejo, Logan tendrá una mini fiesta en su habitación, no creo que quieras ir—
—No Matty, hoy no estoy de humor. Además no creo que sea bien recibido en esa fiesta—
—¡Si supieran que yo te ayudé a matar a Serena tampoco me dejarían entrar!— dijo entre risas
Sonreí un poco.
Matty desapareció por el pasillo contrario para ir al cuarto de Logan, el estúpido niño rico y popular  ¿Por qué no me invitó a su fiesta? ¡Al diablo, tampoco quería ir!
Caminé hacia mi habitación por los inmensos y frígidos pasillos. Al llegar intenté abrir la puerta, pero algo me quemó las suelas de las zapatillas hasta la planta de los pies.
—¡Mierda!— rugí dando un salto hacia atrás
Algún imbécil había hecho una línea de sal en la puerta de mi habitación.
Eric abrió de inmediato.
—C, ¡Qué demonios!— dijo al ver la sustancia "nociva"
—Anda, trae la aspiradora y deshazte de esto— le ordené
En seguida Eric trajo lo que le pedí, con muchísimo cuidado limpió todo rastro de sal y al fin pude ingresar a mi habitación.
—No cabe duda, la escuela te odia— dijo
—Me vale. Ya tengo una vida resuelta con Samantha, pero primero tengo que salir de este lío. ¡Maldita sea la hora en la que se me fue la mano con Serena!—
—C, te entiendo, en un momento así es difícil controlar la adrenalina, peor en tu caso—
—Sólo quería matarla, destrozar su cuerpo pedazo por pedazo, mutilarla, sacarle los ojos…—
—¡No sigas, me estás asqueando!— replicó él haciendo una mueca que mostraba repulsión
—Está bien, no diré nada—
—¿Entonces qué harás?—
—Desaparecer un tiempo, borrar mi rastro y si es necesario acabar con Conrado y su aliada. Pero tienen que estar lejos de Sam, si llegan a tocarle un cabello no sé de lo que soy capaz—
—¿Qué harás con ella?—
—Sam estará bien si sigue dentro de su escuela, si se le ocurre salir… cualquier cosa puede pasarle. Estaría propensa a algún ataque de Conrado—
—Al menos eres afortunado, Serena era una pobre huérfana sin nadie que reclame por ella, si no estarías en un lío mayor—
—Sin embargo el inepto de Conrado está metiendo las narices más de lo que debe—

La noche envolvía  a Whitemount con su manto oscuro. Eric estaba tendido sobre su cama con los audífonos puestos, escuchando la música de su Ipod mientras leía alguna de sus revistas de videojuegos. Un pequeño haz de luz iluminaba el rostro de La Santa Muerte frente a mí.
Señora, ¿Qué debería hacer? , le pregunté en mis adentros.

No pude recibir respuesta alguna en ese momento, tal vez no estaba lo suficientemente concentrado. 

3 comentarios:

  1. me encanta! Carsten es tan sexy!! wau!

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  2. la perspectiva de Carsten!!! ... me gusta!
    me imagino en como mató a Serena y me cosos en la panza!!!! asdfasdfasdf

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  3. jaja siii genial ver las cosas desde su punto de vista no??

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