martes, 10 de enero de 2012

CAPÍTULO 16



EL CASTIGO DEL BUEN ALONZO

Ese día me aislé de todos. No podía manejar los hechos recientes, estuve ausente mentalmente de la clase de teología fundamental II. Patty y Gaby no dejaban de mirarme asustadas pero no se atrevieron a decir ni media palabra.  A lo lejos Anthony también me observaba detenidamente, empezaba a sentirme acosada.
Debí imaginar que Alonzo no asistiría a clases hoy. Aun así tenía la estúpida idea que todo sucedería como un día normal: saldría al receso con mis amigas, él y los Ankh harían su ronda normal por la escuela, lo vería, le daría una discreta sonrisa y regresaría todo a la normalidad. Pero no fue así.
El receso estuvo lleno de cuchicheos de parte de los estudiantes, decidí enterarme qué pasaba.
—Como te lo digo, Alonzo Moretti perdió la compostura en la reunión de la sociedad de alumnos. ¡Nunca se le había visto tan molesto!—  le contaba una chica a su amiga
—Rumorean que lo llevaran a la sala oscura, ya que se reveló ante las jerarquías de Blackmount— agregó otra que se les unió
—¡Pobrecillo! ¿Qué le habrá pasado?— preguntó la más joven  del grupo
—Aún enojado no deja de ser guapo— mencionó la primera
Me retiré antes de seguir escuchando palabras que para mí eran golpes directos a mi corazón y a mi conciencia. Alonzo estaba perdiendo el control, era un hecho. Ahora lo llevarían a la sala oscura por mi culpa, ese es el lugar de tortura para los ángeles rebeldes. ¡Cuantas veces él me ha salvado de caer ahí!,  pobre Alonzo, ¡No merece esto!
—¡Hey! — una voz me despertó del trance culposo
Anthony.
Me hizo una seña para que lo siguiera, así lo hice. Terminamos encerrados en el  cuarto del conserje en medio de escobas y trapeadores. Encendió la bombilla, esta oscilaba sobre nuestras cabezas haciéndome sentir un tanto desorientada.  Anthony me miró a los ojos y preguntó.
—Explícame ¿Qué tienes que ver con la furia de Moretti?—
Había demostrado ser de confianza al no contar el incidente de la otra noche, así que decidí tenerlo como aliado.
—Thony, las cosas entre Alonzo y yo son complicadas. Por ahora sólo puedo pedir tu ayuda, ¿Es cierto que lo encerrarán en la sala oscura?— pregunté
Asintió con la cabeza
—Sólo dime qué debo hacer. Te ayudaré— agregó
—Tendremos que turnarnos para llevarle comida— dije
—Bien, lo haré. Tengo un duplicado de la llave del candado del refri' — dijo
—¿Le pusieron un candado?—  pregunté sorprendida
—Sammy, se nota demasiado que has dejado tus rondas nocturnas. No sé bien en qué andas pero ¿Quién soy yo para juzgarte? Sólo me queda ayudarte y lo haré complacido— dijo
—Gracias— murmuré
Salimos de la estancia intentando pasar desapercibidos.
Aún no aceptaba el hecho que Alonzo termine en ese lugar por mi culpa.  Pero lo peor estaba por venir. Humillación pública.
Dos corpulentos guardias jalaban a Alonzo como si fuera un criminal en medio del alumnado. Me quedé helada al verlo tan maltrecho, jamás hubiera deseado verlo así. Me invadió una total desesperación por hacer que estuviera bien, que todo esto pasara. Quería llorar, pero no era el momento, no ante todos.
Mi móvil vibró en mi bolsillo. Un mensaje.
"¿Todo O.K nena?"
No era momento para responderle a Carsten, sólo quería seguir a Alonzo y descubrir dónde diablos quedaba la famosa  "sala oscura."
Seguí a los guardias sigilosamente. Sacaron a Alonzo por el patio y lo condujeron por una senda oculta tras los arbustos.  Había una compuerta empotrada al suelo, al abrirla semejaba un pozo cualquiera a diferencia que el bajar por los escalones metálicos se encontraba una salida que dirigía a un túnel subterráneo. Los guardias junto a Alonzo entraron ahí. Los seguí.  El lugar era frígido, sombrío y lleno de celdas unitarias. Empujaron a Alonzo dentro de una de ellas.
—Siempre supe que un plebeyo no debía pertenecer a la sociedad de alumnos— dijo el guardia moreno
Ambos hombres rieron grotescamente. Cerraron la puerta de la celda con un grueso y enorme candado. Me oculté dentro de una celda abierta esperando no ser encontrada. Los hombres salieron, continuaban  riendo entre ellos. Salí del escondite improvisado y me dirigí a la celda de Alonzo, era la última de la fila de la derecha.
Me acerqué y pude oírlo llorar con rabia. La celda estaba completamente cerrada, no tenía barrotes, ventanas, nada. Debía estar atrapado en la más completa oscuridad.   
—Alonzo, escúchame— dije
No obtuve respuesta alguna. Sospeché que no quería hablarme.
—Voy a sacarte de aquí a como dé lugar. Te lo juro—le dije
Di media vuelta para salir de la sala oscura. Pero al llegar al área de salida noté que  la compuerta estaba atrancada por fuera.
¡Maldición!
No me quedaría de otra que pedir refuerzos. Escribí un texto para Anthony.
"Échame una mano, encontré la entrada a la sala oscura. Estoy atrapada, busca la compuerta, está en el bosque"

Al instante la puerta empezó a moverse con brusquedad, no podría ser Anthony tan pronto. Me escondí nuevamente, llena de miedo. La puerta se abrió, las bisagras chirriaron estruendosamente.
—Sam, ¿dónde estás?— pude oír una voz temerosa, sabía quién era.
— ¡Anthony, casi me matas del susto!— dije saliendo de mi escondite
Observó el lugar en su inmensidad.
—Sí que está feo— opinó mientras echaba un vistazo a la celda de la que salí
—¿Puedes intentar? parece que Alonzo a mí no quiere hablarme
—Está bien— dijo caminando por el pasillo
Me dirigió una mirada para interrogar cuál de todas era la celda de Alonzo. 
—Es la última de la derecha— le dije
Anthony se acercó a la puerta de la celda.
—Alonzo, ¿Me escuchas? Soy Anthony, responde— dijo
Pero no hubo respuesta.
Mi ahora cómplice empezó a examinar las paredes de la celda con detenimiento, tocando cada centímetro con sus largos dedos.
—Ya entiendo—  dijo al concluir su examen
—¿Qué?
—Al parecer la celda está hecha de un material que deja salir mas no entrar los sonidos. Podemos escuchar a Alonzo, pero el no a nosotros
—¿Y sabes si ese material impide la salida o entrada de… poderes? — pregunté
—¿Interesa?— dijo mirándome con sarcasmo
—No, sólo es curiosidad— respondí bajando la mirada
—Anda, confía en mí. Algo ocultas
—Está bien, Alonzo y yo tenemos algunos poderes bajo la manga— solté al fin
Se quedó pensando.
—Ya veo, no soy el único— dijo
—¡Qué!
—Yo también tengo un poder— respondió
Un ruido interrumpió nuestra conversación, no venía de la celda de Alonzo, venía de afuera. ¡Alguien se acercaba! Miré a Thony con desesperación.
—Toma mi mano— dijo
La apreté con fuerza y el ruido se detuvo.
—Salgamos de aquí— agregó
Me quedé sorprendida al ver a los guardias congelados en la senda que llevaba a la zona de la sala oscura. Parecía la escena de una película de ficción, había escuchado de esto, pero no creía que fuera posible.
—Cronoquinesis,  puedes detener el tiempo— dije en voz alta
—Así es, pero no puedo controlarlo por mucho. Tenemos que irnos ya—
Cerró la entrada a rápidamente, tomó mi mano y me obligó a correr a su altura para escondernos tras unos arbustos lejanos. Sólo por curiosidad observé mi reloj, el segundero estaba tieso.
—No durará por mucho— dijo mi acompañante mientras miraba a hurtadillas a los guardias 
No dejaba de sorprenderme, Alonzo y yo no somos los únicos con poderes dentro de Blackmount. Thony se concentró al máximo y los guardias se movieron nuevamente. Como si nada abrieron la compuerta y entraron a la sala oscura. Jamás notaron nuestra presencia. Todo volvió a la normalidad.
Miré a Anthony fijamente intentando preguntarle por qué me había ocultado su poder todo este tiempo.
—Sam, no soy el único con secretos. No te dije nada de esto antes, porque no sabía cómo lo tomarías — dijo
—Bueno. Ahora que somos sinceros. Resulta que a veces tengo visiones, pero aún no puedo comprenderlo ni controlarlo
—¡Qué interesante! ¿Y qué se supone que puede hacer Alonzo?
—Invisibilidad, leer la mente… no sé si habrá algo más que no me ha dicho
—Vamos, debemos volver a las aulas
Anthony parecía muy calmado respecto al tema de los poderes yo era la única inquietada.
—Te lo tomas con calma, no te sorprende— le dije
—Sabes, sospecho que no somos los únicos con poderes aquí dentro.  Eso de que sólo los arcángeles los poseen me parece una teoría sin comprobar— dijo
Una presencia desagradable apareció estorbando nuestro andar.
—Sam, ¡Tanto alboroto te tuvo desaparecida!— dijo Arnold burlonamente
Anthony lo fulminó con la mirada.
—Arnold, ¡Desaparece!— ordenó mirándolo con odio
—¿Qué pasa primo? ¿Esta pequeña zorra te puso en contra de tu familia?
Anthony se abalanzó sobre él lanzándolo al suelo.
 —¡Discúlpate de inmediato!— dijo con furia Thony
—¿Desde cuando alguien tiene que disculparse por ser honesto?— gritó Arnold
Thony no controló su ira, levantó a Arnold y lo empujó con todas sus fuerzas contra un árbol.
—Maldito cretino— farfulló entre dientes
Nos alejamos unos cuantos pasos, Thony aún estaba hinchado de ira.
—Tranquilo, estoy acostumbrada a las estupideces de Arnold. Pero, ¿Cómo que es tu primo?—  pregunté
—Esa es otra historia. Creo que vienen por ti, te dejo— dijo antes de dar media vuelta para dirigirse a la cafetería
Patty y Gaby venían en mi dirección.
—¡Sam! ¿Sabes qué le pasó a Alonzo?— preguntó la primera
—Sí, pero no es un tema que me guste recordar— dije
—Ven, vamos a nuestra habitación. La escuela está muy agitada por el incidente, suspendieron las labores— agregó Gaby
—Genial, un momento de paz me caería muy bien— dije
Nos dirigimos en silencio a nuestro cuarto, la escuela estaba en caos total.
La escena que vino a continuación terminó de partirme el corazón. Los padres de Alonzo lloraban en la recepción implorando compasión para su hijo. Hice un gesto con las manos para que las chicas detuvieran el andar y escuchemos algo de lo que hablaban.
—Pero director, Alonzo siempre ha dado un buen ejemplo a sus compañeros. Siempre llevó con honor su cargo en la sociedad de alumnos, no entiendo por qué ahora le hacen esto— decía entre lágrimas la madre de Alonzo
Mis amigas me jalaron a la fuerza para evitar que siga escuchando. Al llegar a nuestro cuarto me fue inevitable llorar. Me quebré ante Patty y Gaby. Ambas me abrazaron y me ayudaron a  sentarme sobre mi cama.  No podía con todo esto, no podía soportar la idea de ser la culpable de todas las desgracias que le estaban pasando a Alonzo ¡El chico a quien amé todo este tiempo estaba pasando el peor momento de su vida por mi culpa!


Me pasé el resto del día recostada sobre mi cama. Y de tanto pensar y pensar una idea llegó a mi cabeza, una idea que parecía muy buena y muy arriesgada a la vez. Debería ayudar a Alonzo a como dé lugar, y esta idea era lo mejor que se me había podido ocurrir. Pasara lo que pasara era la mejor opción por ahora.


Continúa en el capítulo 17! pincha aquí para leerlo!

2 comentarios:

  1. me encantan tus historias sobre todo de el diario de meg....¿tienes otras?

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  2. Si! E año publicaré mas novelas en wattpad.com por favor buscame ahi como Mayte12

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