domingo, 12 de octubre de 2014

Epílogo Veneno asesino de recuerdos

EPÍLOGO
MEMORIAS  DE CARSTEN
VENENO ASESINO DE RECUERDOS

La tranquilidad había vuelto a Whitemount, o al menos eso es lo que los estudiantes querían hacerle creer a Theodor. La próxima vez que intentaran robar almas en Blackmount tendrían que pensársela bien, yo saldría en defensa de ellos y no les convenía luchar contra mí.  Los pasillos estaban desiertos luego de la batalla,  muchos heridos, pocas bajas. Ahora tendría una razón más para ganarme el odio de estos estúpidos, pero ahora no estaba solo, Matty y Eric
eran tan  "traidores" como yo.
El día estaba perfecto como para un juego de jousting.
—¿Qué dices Matty?— pregunté .
—¿De qué?— mi primo estaba demasiado inmiscuido en ordenar su habitación.
—Te reto, un juego de jousting.
Una sonrisa malvada avizoró por su delgado rostro. A pesar de los mechones de cabello que le cubrían la mitad de la cara logré verla.
—¡Vamos!— respondió muy animado.
Caminamos rápidamente por los pasillos, salimos del castillo y seguimos la senda que lleva a las caballerizas.
Tomé las riendas de  "Burner",  era mi caballo favorito. Además de ser fuerte y rápido, sentía una conexión cercana con él. Relinchó emocionado ante mi presencia.
—Parece que te extrañó— mencionó Matty mientras me miraba sin quitar las manos de las riendas de Cloud, un viejo caballo negro con el que él se había encariñado desde siempre.
—Estás a tiempo para rendirte C,— me dijo bromeando.
—Estás loco, ¡nunca me rindo!
De un salto ya estaba sobre la silla de Burner. Matty me alcanzó y salió disparado por mi costado izquierdo.
Tomamos las lanzas como mejor pudimos al vuelo y nos lanzamos al mini estadio que como era de esperarse estaba vacío. Matty arremetió, lo esquivé fácilmente. Mi ataque fue algo más cercano y mi primo casi cae del caballo.
—¡Eso es jugar sucio Carsten!—  gritó Eric desde la tribuna uniéndose a nuestro juego desde ahí.
Le lancé una mirada soberbia.
Continuamos jugando hasta el tercer ataque en el que Matty estuvo nuevamente a punto de caer de Cloud, pero lo sostuve antes del impacto.
—Bien jugado— le dije.
Sonrió, bajó del caballo y lo tomó por las riendas caminando despreocupadamente hacia las caballerizas. Lo seguí.
Luego de dejar a los caballos en sus respectivos recintos, cepillarlos y alimentarlos, nos unimos a Eric en las tribunas del mini estadio. El cielo gris se erguía sobre nosotros amenazando mojarnos con una fuerte tormenta.
—Te noto más animado— me dijo Eric.
—Después de todo volver a Whitemount no es tan malo ¿no?—  comenté.
Mi celular vibró en lo profundo de mi bolsillo, metí mi mano para sacarlo pero noté que algo faltaba…
¡Maldición! ¡Maldita sea! Me levanté del lugar desesperado.
—C, ¿Qué sucede?— preguntó Matty alarmado por mi actitud.
No respondí y me dirigí lo más rápido que pude al lugar donde estuvimos jugando.
Busqué y busqué en medio de la tierra. Unas gruesas gotas de lluvia empezaron a caer con intensidad sobre el lugar mientras aumentaba mi desesperación. Busqué entre el fango, entre las rocas… no estaba ahí, ¡lo había perdido! El relicario de mi madre, la única pista que tenía sobre ella, el único indicio para saber quién soy en verdad…
Matty y Eric me ayudaron a ponerme de pie, pero yo estaba  en shock, ¿Qué  haría ahora?

Tomé una ducha de agua muy helada. Al salir Eric y Matty estaban vigilándome de cerca, me sentía incómodo ante sus caras curiosas.
Tomé las primeras ropas que encontré, me vestí con desgano y me senté sobre mi cama.  Con la mirada perdida en el horizonte como un zombie.
No sabía dónde diablos había perdido el relicario y mucho menos tenía idea si algún día lo volvería a tener entre mis manos.
—Carsten— irrumpió en mis pensamientos Matty.— Hoy es la noche— dijo.
—Perdón lo había olvidado— respondí con voz monótona.  
Prometimos que esta noche realizaríamos el ritual para recuperar energía luego del desgaste en la batalla.
Los tres nos sentamos en el suelo,  Eric sacó una navaja suiza del bolsillo delantero de su sudadera.
—¿Listos?— preguntó.
Asentí con la cabeza al igual que Matty.
Eric me entregó la filosa navaja, la tomé entre mis manos y corté cuidadosamente mi palma izquierda, la sangre brotó inmediatamente. Matty me dio su mano, realicé el mismo corte en ella y también en la de Eric.
Con ayuda de mi sangre, dibujé una estrella dentro de un círculo. Eric y Matty me siguieron, uniendo su sangre al dibujo. Pronto la figura se iluminó y todo a nuestro alrededor pareció detenerse, los tatuajes de mis muñecas empezaron a brillar al igual que la marca en el rostro de Matty. Unimos las manos cortadas sobre la figura y pronunciamos el ritual.
Fuerza del inframundo,
ven a nosotros,
toma este espíritu rebelde,
hazlo un soldado digno de tu poder,
penetra mi inconsciente deseo y fluye por mis venas…
Inmediatamente un aire frio corrió por la habitación, revolviendo las cosas y llenando nuestros cuerpos de energía creciente.
Terminado el ritual nuestras marcas dejaron de brillar, al igual que la imagen dibujada con nuestra propia sangre, desapareció por completo a la vez que nuestras heridas sanaban de inmediato. 
Me sentí ligeramente reconfortado pero no tanto como para olvidar el asunto.
Estaba más perdido que antes, sin pistas, sin rastros. ¿Quiénes son mis padres? ¿Quién soy en realidad?

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1 comentario:

  1. ^^ nuestro blog te ha nominado para los premios One Lovely Blog Award, pásate cuando quieras http://tazadelibros.blogspot.com.es/2014/11/nominacion-premios-dardo-one-lovely.html

    Un beso.

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