domingo, 12 de octubre de 2014

CAPÍTULO 23 APRENDIENDO A ESTAFAR

APRENDIENDO A ESTAFAR

Alonzo tenía una idea y yo no podía atreverme a decir lo contrario. ¡Era brillante!
Pasaron tres días luego de nuestra estadía en la residencia universitaria. Jakov empezaba a sospechar por qué comíamos poco y nos manteníamos sumidos en nuestros pensamientos.
Lo cierto es que este tiempo le sirvió a Alonzo para recuperarse del todo, y ahora necesitábamos hacer algo. No teníamos dinero y las energías se nos acababan.
—¡Leamos el futuro en las calles!— sugirió Alonzo lleno de entusiasmo.
Anthony abrió los ojos sorprendido. Casi me echo a reír pero por desgracia su idea era genial.
—Claro, tú puedes leer la mente de las personas ¿y yo?— dije un poco molesta, sintiéndome excluida del plan.
—Mientras aprendas a manejar tu poder, serás mi asistente—  respondió.
¡Uf! Exhalé mi aire con fuerza en señal de disgusto. Alonzo lo notó, sonrió complacido.
—Sé que en el fondo la idea te encanta— me dijo sonriendo muy coqueto.
Lo miré con odio.
—Perfecto, ustedes harán eso y yo ¿Seguiré "tomando prestados" los insumos de los mini-mercados?— mencionó Anthony no muy feliz con la idea.
Coloqué mi mano sobre su hombro.
—Thony, deberías dejar pedir ayuda y superar tu cleptomanía— dije en son de broma.
Alonzo echó a reír, Anthony me miró muy serio pero al final sonrió con ganas.
La puerta de nuestra habitación se abrió.
—¡Chicos! Iré de visita a la casa de mis padres todo el fin de semana. Así que están a cargo. ¡No hagan destrozos!—  dijo Jakov y desapareció llevando una pequeña maleta de mano.
Intercambiamos miradas cómplices seguidas de pequeñas carcajadas. Al fin podríamos liberarnos de nuestro papel de "humanos" que por cierto, no nos daba bien a todos.
Así, nuestra primera víctima fue una señora cuarentona. Vestía los típicos trajes de humano adinerado que alguna vez habíamos estudiado en la clase de "Tribus urbanas".
—Apuesto joven, ¿Puede ver lo que depara mi destino?— le dijo a Alonzo luego de tomar asiento en un banco frente a la mesita improvisada que colocamos en la esquina cercana a casa.
Alonzo la miro con dulzura, como siempre hacía con los humanos. Tomó la mano de la mujer entre las suyas y fingió estar concentrado.
—Usted está a punto de hacer una compra muy importante para su negocio, le recomiendo tener cuidado, la alineación de los planetas en estos días no es del todo favorable para su signo…Aries— dijo.
¡Casi, por una milésima, me echo a reír con semejante pavada!
La mujer miró a Alonzo emocionada. Abrió una gorda billetera y preguntó por el costo de los servicios. Él le cobró el triple de lo que habíamos acordado, abusando de la emoción de la cuarentona. La mujer se retiró luego de dejar dos billetes de los grandes.
—¡Eres un completo timador!— le dije mientras jugaba con su cabello, despeinándolo por completo.
Sonrió de oreja a oreja.
—Es la oferta-demanda querida Sam. Tendrás que aprender mucho de negocios.
Me tenía sorprendida, tanta emoción de Alonzo y aún más el hecho de verlo actuar de forma “incorrecta” por primera vez. Toda su vida Alonzo se empeñaba en ser el bueno y actuar bajo las normas y hacerlo todo bien. Me encantaba verlo ahora en su nueva faceta.
La mañana pasó y juntamos suficiente dinero como para almorzar en un restaurante decente del centro, hasta sobró para comprarme una chaqueta nueva a pedido de Alonzo que estaba harto de prestarme las suya cada vez que tenía frío.
Brindamos con vino y celebramos que nuestro plan estuviera dando frutos tan rápido. Anthony me regaló una bufanda de terciopelo, obviamente robada de alguna tienda, trajo para Alonzo una gorra de beisbol y él se consiguió una pañoleta nueva.
La noche se veía prometedora, mis acompañantes habían jurado ayudarme a controlar mi poder este mismo día. Una vez en casa Anthony me hizo tomar asiento en uno de los sillones de la sala principal. Alonzo me vendó los ojos con mi pañuelo nuevo.
—Ahora quiero que intentes predecir lo que va a pasar—  dijo Thony.
—Te amenazaremos con distintas cosas, así que tendrás que decirnos qué es antes de que te pase algo malo— agregó Alonzo.
—O.K, suena divertido— dije.
El juego comenzó.
—¿Puedes ver algo de lo que va  pasarte?— preguntó Anthony.
—No, nada—  respondí.
Segundos más tarde recibí un golpe en mi brazo izquierdo.
—¿¡Qué te pasa!?— grité.
—Siguiente prueba— dijo Alonzo dejando de lado mis quejas.
—¿Puedes ver lo que va a pasarte?— preguntó. 
Noté algo de emoción en su voz. Eso no podía ser bueno. ¿Qué estaría tramando?  Mi cuerpo se estremeció y mi miedo me llevó a ver más allá de lo que imaginé.
Me puse de pie al instante.
—¡Aleja esa asquerosa araña de mí!—  grité mientras me quitaba la venda.
Anthony y Alonzo se sorprendieron. Alonzo apretó entre sus manos a la enorme araña negra que intentó ponerme en la espalda.
—Parece que funcionas con miedo— dijo Thony.
Apreté su frente con mis manos, vi algo borroso, él y...
—¡Aléjate de Molly!—  ordené furiosa.
—¿Qué viste?— preguntó entusiasmado Alonzo.
—No es de tu importancia—  respondí.
Tuve otra visión repentina.
—Esperen un momento, Jakov entrará por esa puerta en 5,4,3,2,..—
—¡Chicos! ¡Volví antes de lo previsto!— dijo el susodicho abriendo la puerta de golpe.

Anthony y Alonzo intercambiaron una sonrisa, al perecer su trabajo como instructores del uso de poderes estaba dando buenos frutos. Sonreí también, pero tanto uso y abuso de mi poder empezaba a dejarme agotadísima. 

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