viernes, 14 de febrero de 2014

Bittersweet Valentine's day (un San Valentín no tan dulce)

BITTERSWEET VALENTINE'S DAY
(un San Valentín no tan dulce) 


—¿Disfrutas tu tarta?— preguntó Anthony viéndome con una radiante sonrisa iluminando su rostro.
—Claro que sí, está deliciosa.
La tarta de moras es mi favorita desde siempre, pero no es la única razón por la cual me siento a gusto hoy.  No fue fácil al inicio, estaba un poco insegura, pero decidí arriesgarme y ahora Anthony es mi novio, oficialmente. Es la mejor decisión que pude tomar, no me arrepiento en absoluto. Llevamos apenas tres meses juntos y la intensidad de nuestro romance puede sentirse a cuadras a la redonda, tres meses y ahora nuestro primer san Valentín juntos se sentía realmente bien.
—¿Qué te gustaría hacer ahora?
—Lo que tú quieras, lo importante es estar a tu lado—respondí.
—¿Qué tal si damos un paseo por el centro?
Asentí.
Salimos de la pastelería tomados de la mano, Anthony me contaba unas experiencias suyas en el jardín de infantes de Blastville, le escuchaba atentamente mientras pensaba lo increíble que es que sus padres tengan la mente tan abierta como para enviarlo a una escuela con niños humanos desde temprana edad. Me hubiera gustado tener la misma suerte que él.
La tarde se veía prometedora, pero era muy pronto para hacer un pronóstico.
—¿Anthony?— una voz femenina mencionó su nombre a nuestras espaldas.
Ambos volteamos en su dirección, mis ojos se encontraron con una jovencita humana, bajita de rostro redondo grandes mejillas sonrosadas y un cuerpo robusto. Intercambiamos una mirada preguntándonos “quién es”.
La chica sonrió de oreja a oreja y soltó una risita aguda.
—Soy Jackeline Newman, del jardín de infantes ¿Recuerdas?
—Ah sí.
Hablando del pasado, ¡qué oportuna!
Anthony no parecía emocionado como ella por el repentino encuentro.
—No has cambiado mucho— se acercó a él y poniéndose de puntillas logró jalarle las mejillas.
Carraspeé sonoramente para que la chica quitara las manos de mi novio. Me dedicó una mirada fría y se alejó de Anthony.
—¿Qué haces por aquí?— preguntó la chica.
—Decidí pasear en san Valentín con mi novia, Samantha— me colocó una mano por la cintura acercándome a él. Elevé una mano para saludarla, intenté ser amable y sonreír. Las facciones de Jackeline se apretaron presa del disgusto. 
—Uh, ya veo.
—Fue un gusto verte Jackeline, ahora debemos irnos…
—¡Espera Anthony! Yo también voy por ahí… los acompaño.
Genial, si no se nota es sarcasmo.
Durante el camino Jackeline, perdón Jackie (prácticamente nos obligó a llamarla así) llenó a Anthony de preguntas a las cuales él se limitó a dar respuestas breves, ella parecía cada vez más y más interesada en mi novio y yo empezaba a sentirme invisible entre ellos. 
Anthony decidió ir por unos frappés y por pura casualidad el cielo se llenó de nubes  grises, reflejando mi creciente mal humor. Tomamos asiento en una mesa para dos, Jackie se apresuró en traer una silla libre y unirse a nosotros. Apreté la pierna de Anthony debajo de la mesa para hacerle saber que la presencia de su amiguita me estaba llevando al límite.
Ella comenzó ahora a hablar de sí misma, los miles de viajes que hizo, de cómo escaló el Everest, como casi muere ahogada en el amazonas, hasta cosas típicas de la escuela secundaria, etc, etc, Jackie no paraba de mover la boca. Bebí mi frappé rápidamente esperando congelar mi cabeza y dejar de escucharla, pero no sucedió. Mis manos empezaron a apretar el vaso de plástico, tanto que pude destruirlo.
Hasta que el sonido del puño de Anthony contra la mesa marcó el silencio entre nosotras. Él irradiaba un aura oscura que jamás había notado antes, alzó la mirada hacia Jackie.
—Mira, Jackeline, ya fue suficiente, he tratado de ser amable pero no podemos soportarte más. Estás incomodando a mi novia y haz rebasado mi paciencia, Vete, ahora.
Jackie se quedó sorprendida, al borde las lágrimas alzó su bolso de la mesa y se retiró rápidamente.
Resoplé y dejé mi espalda descansar en el respaldo de la silla. En verdad pensé que jamás se iría y que tendríamos que llevarla con nosotros hasta Blackmount y cargar con ella de por vida.
Anthonyse relajó gradualmente, tomó mi mano entre las suyas y la besó. Me sonrojé al instante.
—Lo lamento cariño. Espero que esto no arruine nuestro día juntos.
—Estuvo a punto pero gracias a ti se fue.
—No quise ser grosero…
—Para nada, fue completamente justo.
Sonrió, abandonamos el café para caminar por la ciudad sin rumbo,  tomados del a mano, aunque no me dijera nada, con solo sentir su contacto estaría bien, no pediría nada más.
Anthony detuvo nuestro andar y se quedó de pie frente a mí, tomó mi rostro suavemente entre sus manos y se inclinó hacia mí para besarme. Un beso cálido, lleno de amor, de ternura que sólo él podía transmitirme a tal intensidad.   
Una sensación mojada en el resto de mi rostro me desconcentró, abrí los ojos de inmediato. Llovía a cántaros, Anthony y yo reímos, tomados de la mano corrimos tan rápido como era normalmente posible hasta llegar a su casa.


Una vez allí nos dimos cuenta de lo temblorosos y mojados que estábamos.
—Será mejor que tomemos un baño caliente, si no cogeremos un refriado— me dijo.
—Está bien.
Anthony se adelantó.
Subí las viejas escaleras lentamente, la ropa me pesaba, me sentía atrapada dentro de mis propias prendas. Anthony me condujo hasta el baño con los ojos cubiertos por sus palmas, al llegar noté que la tina estaba llena de pétalos de rosas.
—¿Y esto?
—Quería que sea especial.
Me quedé sorprendida. Anthony lentamente se deshizo de mi ropa, le ayudé con sus prendas también. Me sentí un poco avergonzada, nunca antes un chico me había visto en ropa interior y nunca antes estuve tan cerca de un chico tan lindo semidesnudo. Bueno, Anthony es mi novio supongo que está bien.
No las ingeniamos para entrar en la tina, el me jaló y me abrazó contra su pecho. Una sensación cálida recorrió todo mi cuerpo.
—Sam, te amo— Susurró a mi oído.
—Pero yo te amo más.
Tal vez pasamos más de media hora ahí, muy juntos, hablando de nosotros y lo mucho que nos queríamos, los sueños y las cosas que queríamos lograr juntos.
Nuevamente no me arrepentía de nada, y debería agradecerle a Jackie por retrasarnos tanto y lograr que pasáramos este increíble momento juntos. Me pregunto si ella querrá vernos nuevamente.






7 comentarios:

  1. Hahahaahah qué chica más inoportuna. Thony se puso los pantalones y echó a la entromertida ouó

    Debo admitir que algo de eso me llegó, odiaría que al estar de lo más contenta con mi chico, llegara alguna desubicada a molestar... y eso q soy tolerante y pacífica (dentro de lo que mi limite me permite e.e)

    Lindo romance el de esos tortolitos >u<

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    Respuestas
    1. owww querida! claro que sí. cualquier chica así colma nuestra paciencia, ya te hacías extrañar ^^ :3

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  2. Que bonita historia con mi personaje favorito ANTONY el debe ser el mas poderoso¡

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